Historia

Raices medievales

Iglesia de Santa María

Anteiglesia perteneciente a la merindad de Uribe. Las numerosas casas solares y torres de linaje que se levantaron en su jurisdicción revelan fuertes raíces medievales. Se citan entre las más antiguas, la casa de Basabil y Arechavaleta, cuya fundación fue atribuida a los dos hijos del capitán Emengoa, en el siglo X, y la casa solar de Oxangoiti edificada en el año 1024 por un tal Percibo Caballero.

Contiendas entre señoríos

La tradición señala a un descendiente de esta última como autor y primer dueño de la torre Lezama, que albergó a uno de los principales linajes del Señorío y dio nombre a esta anteiglesia, que fue belicosa cabeza de bando en frecuente conflicto con otras parcialidades. Pedro Ruiz de Lezama reconstruyó y amplió la torre en 1360; en sus alrededores se libró, cincuenta años más tarde, una enconada batalla, entre los Lezama y los Diaz de Landa.

Poco después (1420), los Lezama se aliaron con Pedro Cigor y arremetieron en fuerte ofensiva contra Rodrigo y Fortun Aguirre-Zugasti; tras un feroz encuentro entre las dos parcialidades, el yerno de Fernando de Lezama, que además era hijo del arcipreste de Larrabetzu fue decapitado por sus enemigos ante las puertas de su casa. Esta muerte fue motivo de largas y numerosas contiendas, que fueron languideciendo gracias a enlaces matrimoniales y a la activa intervención de la justicia, que acabó por pacificar las guerras de banderías.

En esta época encontramos asentados en Lezama a los Goitia, Larragoiti, Madariaga, Basozábal, Olazarra, Ugarte y Suquía, entre otros, que no escaparon a los turbulentos conflictos que vivió el Señorío en el declive de la Edad Media.

La importancia de la iglesia de Santa María

Caserio

La casa solar de Oxangoiti erigió en el siglo XIII la iglesia parroquial de Santa María. El ejercicio de su patronato fue donado por los propios feligreses a Juan Alonso de Mújica y a su hijo Gómez González, dueños de la casa solar de Butrón, a finales del siglo XV, con la condición aprobada por el Papa Juan II, de conceder prioridad a los pilongos en la presentación de beneficiarios antes que a los extranjeros.

Estaba regida por un fiel que ocupa el asiento 41 en las Juntas Generales de Gernika.